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lunes, 25 de noviembre de 2013

La manzana: centro de salud.


Comer una manzana al día mantendrá lejos al doctor de su casa.

Manzanas verdes
Incluso sin conocer su composición química y sus propiedades nutricionales, la sabiduría popular siempre le ha atribuido virtudes saludables a la manzana, esa especie frutal, salida del manzano, el árbol más cultivado del mundo.

 
La manzana es una fuente de salud que nos proporciona bienestar por sus propiedades medicinales, tanto a nivel interno (antiinflamatorio del aparato digestivo, diurético, antidiabética, antipirético, anticatarral, anticolesterol...) como externo (dolor muscular, fungicida, desodorizante, flacidez, manchas en los dientes...), como para otros usos (alimentos, cosmética, bebidas alcoholicas...).

Existen más de mil variedades de manzanas en todo el mundo, pero el mercado nos ofrece una variedad limitada a media docena.

Es la fruta por excelencia, ya que es bien tolerada por la mayoría de personas y combina sin problemas con cualquier otro alimento. Hoy se sabe con certeza de la existencia y la función de algunos de los componentes de esta fruta que le confieren su carácter antioxidante y la doble particularidad de actuar como alimento astringente o laxante según cómo sea consumida. Las propiedades antioxidantes de la manzana se deben a los elementos fotoquímicos que contiene, más abundantes en la piel, El contenido moderado en potasio de las manzanas las convierte en una fruta diurética, recomendada en el tratamiento dietético de diversas enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial Quizá la propiedad más conocida de la manzana sea su acción reguladora intestinal. Si la comemos cruda y con piel es útil para tratar el estreñimiento, ya que se aprovecha la fibra insoluble presente en la piel, que estimula la actividad intestinal.



Manzana y deporte
Igualmente, la manzana es una fruta muy rica en pectina, fibra soluble. Solamente una quinta parte de la pectina de la manzana se encuentra en la piel de la fruta, el resto en la pulpa, por lo que al pelarla se pierde una pequeña cantidad. La pectina tiene la particularidad de retener agua, y se le atribuyen efectos benéficos en caso de diarrea ya que hace más lento el tránsito intestinal. Además, la manzana es, una de las frutas más ricas en taninos, sustancias con propiedades astringentes y antiinflamatorias, por lo que resultan eficaces en el tratamiento de la diarrea. Podemos decir que la manzana cruda y con piel es laxante, es decir, útil para tratar el estreñimiento, y si la manzana se consume pelada, rallada y oscurecida tiene el efecto contrario en nuestro organismo, resulta astringente. A pesar de que siempre se ha atribuido a la manzana la particularidad de que tomada como postre contribuye a reducir la formación de placa y evitar la caries, no debemos olvidar que contiene azúcares y ácidos que deterioran el esmalte, por lo que no puede sustituir al cepillo de dientes.